En memoria · 24 de marzo de 2020

Don Antonio Montero Pisco

Curandero, maestro de las plantas y guardián de la medicina ancestral de la Amazonía peruana. Quienes lo conocieron lo llamaban «el Hombre de la Luz».

Nuestro padre, nuestro maestro

Monteros Expedition nació de su camino. Todo lo que hoy compartimos con los viajeros —el respeto por la selva, el conocimiento de las plantas y las ceremonias de ayahuasca— lo aprendimos de él.

Durante más de cinco décadas, Don Antonio dedicó su vida a sanar y a enseñar. Recibió a científicos, médicos, farmacéuticos, estudiantes y viajeros de todo el mundo, y a todos les habló de la selva con la misma sencillez y el mismo cariño.

Decía que el conocimiento lo sembraron sus abuelos como semillas, pero que lo más profundo se lo enseñaron las propias plantas.

— Lo que Don Antonio nos repetía

Su historia

  1. Infancia en Lamas

    Desde los cuatro años lo criaron sus abuelos en Lamas, en el norte del Perú. Creció remando en canoa, tejiendo redes, pescando, sembrando yuca y aprendiendo el nombre de cada árbol del monte.

  2. A los nueve años, la iniciación

    Su abuelo, curandero de la comunidad, lo llevó a una gran lupuna en medio del bosque y lo dejó allí un mes entero: en dieta, sin sal ni azúcar y sin hablar con nadie. Allí tuvo sus primeras visiones de los espíritus de la selva.

  3. Juventud entre la selva y la ciudad

    Trabajó como buscador de árboles de caucho, lo que le enseñó a reconocer las formas de las plantas, y también como panadero en Iquitos. Pero siempre volvía a la selva. Hacia los veinte años empezó a curar, y se especializó en las ceremonias de ayahuasca.

  4. Maestro de etnobotánica

    En 1991 conoció al etnobotánico estadounidense Dr. James A. Duke, con quien tuvo una amistad de décadas. Trabajó con Explorama Lodges y fue curador de los jardines de plantas medicinales de ACEER (Centro Amazónico de Educación e Investigación Ambiental).

  5. Jardines que siguen enseñando

    Creó jardines etnobotánicos que funcionan como aulas al aire libre: ReNuPeRu, a orillas del río Napo, y otros en Sucusari, Cahuide, la Estación Biológica Los Amigos y Fondo Concepción. Por más de veinte años enseñó allí a miles de personas.

  6. Su último taller y su partida

    Siguió compartiendo su conocimiento hasta el final: su último taller fue en Iquitos, en 2019. Partió el 24 de marzo de 2020. ACEER le otorgó el Premio Legado por su vida dedicada a la conservación de la selva y a la medicina de las plantas amazónicas.

Lo que nos enseñó

La ayahuasca

Preparaba su propia receta de ayahuasca y, al cocinarla, mostraba una a una las plantas de la mezcla y explicaba el papel de cada una.

El baño de tranquilidad

Con plantas aromáticas y flores preparaba un baño que derramaba sobre la cabeza de los visitantes, pidiendo a la selva su energía y protección.

La shacapa y los ícaros

Con su shacapa, un manojo de hojas secas, limpiaba las energías negativas, y con sus ícaros, los cantos de las plantas, guiaba y cuidaba a cada persona durante la ceremonia.

Escucha un ícaro de Don Antonio

Su propia voz, cantando a las plantas. Con sus ícaros guiaba la ceremonia y cuidaba a cada persona.

Recuerdos

Algunas fotos de su vida, guardadas por la familia.

Don Antonio en ceremonia.
Don Antonio en ceremonia.
Bendiciendo a un grupo de visitantes con plantas de la selva.
Bendiciendo a un grupo de visitantes con plantas de la selva.
Al pie de un árbol gigante de la selva, con su hijo Antonio y un visitante.
Al pie de un árbol gigante de la selva, con su hijo Antonio y un visitante.
Con compañeros y visitantes de Explorama Lodges.
Con compañeros y visitantes de Explorama Lodges.
Preparando plantas medicinales.
Preparando plantas medicinales.
Con viajeros llegados de otros países.
Con viajeros llegados de otros países.
Con amigas que conoció en su camino.
Con amigas que conoció en su camino.
Con un grupo de visitantes en la selva, 2005.
Con un grupo de visitantes en la selva, 2005.
Con los brazos abiertos, como recibía a todos.
Con los brazos abiertos, como recibía a todos.

El legado continúa

Hoy la familia Montero sigue su camino. Con el mismo respeto por las plantas y por cada persona que llega, compartimos la selva, las comunidades nativas y las ceremonias de ayahuasca tal como él nos enseñó.

Antonio Montero Jr.

Antonio Montero Jr.

Hijo de Don Antonio. Creció a su lado aprendiendo de las plantas y hoy lleva adelante Monteros Expedition.

Gilmer Montero

Gilmer Montero

Hijo de Don Antonio. Continúa el legado de su padre y acompaña a los viajeros en la selva.

Le sobreviven su esposa, Asteria Vílchez, y sus hijos Marina, Mercy, Antonio, Gilmer, Nilton, Mileybi y Odiseo.

Vive la medicina ancestral con su familia

Retiros de ayahuasca y experiencias en la selva de Iquitos, guiados por quienes aprendieron de Don Antonio.